Niño Rosa, Niña Azul

… Sí! Está bien el título de esta entrada: Niños rosa y niñas azul! 😉

Algo que siempre odié, es la diferenciación que se hace entre niños y niñas nada más nacer.

Desde un principio lo tenía clarísimo, y de hecho se lo dije a todos cuando supe el sexo de mi Nano: «No quiero que me regaléis ropa o cosas de color azul celeste!!!»

No quería seguir esa tradición tan absurda de distinguir por colores. Así, que me regalaron prendas de color rojo, amarillo, verde menta, … aunque alguna cosa de color azul celeste siempre acaba colándose. En fin….! Viejas costumbres que nunca mueren! 😛

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«Hace 2 meses fuimos a hacer recados los dos. Como se portó muy bien le dije que escogiera un juguete. Pues antepuso la sirenita al coche! :)» (Foto:@mamapianista)

Luego, los juguetes: Desde un principio, mi marido y yo hablamos de no seguir esas pautas a la hora de escoger los juguetes. Es decir, regalarle/comprarle coches, tractores, trenes… los típicos vehículos  con los que se asocian al sexo masculino, vamos! Lo curioso es que él mismo se vuelve locos con ellos. Se tira de cabeza si ve un coche e imita el sonido del motor. Le encantan los trenes y aviones, y las motos y grúas también. El Papi y yo quedamos perplejos, porque en ningún momento le enseñamos a jugar con ellos.

Un día, hablando con una amiga que también es Mami de un nene pequeño, me dijo que ellos también eran del mismo parecer y que en ningún momento le motivaron para que jugase exclusivamente con este tipo de juguetes, y que aún así, su hijo pierde la cabeza por los coches y tractores. Buscando una respuesta lógica, coincidimos las dos que nosotras (sí, nosotras!) cuando teníamos la misma edad, tirábamos más por los coches y grúas de juguetes que por las muñecas que nos imponían. Curioso, ¿verdad?

«Las niñas con muñecas, los niños con camiones»

Recordando mi infancia, me viene en mente el tremendo odio que sentía por los muñecos tipo bebé con su cochecito de pasear y biberones de juguetes… ¡Dios! ¡Cómo odiaba jugar a las mamás! Me pirraban los coches de juguete (tenía una colección tremenda), jugar al fútbol, subirme a los árboles, explorar los bosques, jugar a indios y vaqueros… . Recuerdo como los vecinos le decían a mi madre que esa no era manera de educar a una niña. Que lo propio sería que jugase a los muñecos y cocinitas e incluso llegaron a robarme mis balones de reglamento y pistolas de juguete para que dejase de jugar a lo que más me gustaba.

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«Catálogo de juguetes no sexistas de Toy Planet«

Ahora tengo un nene, que sí, le vuelven loco esos juguetes «masculinos», pero… le encanta que le pinte los labios, le ponga sombra de ojos o le pinte las uñas. Incluso me quiere vestir y calzar a su manera! En ningún momento se lo niego. ¿Por qué debería negárselo? Al igual cuando me ayuda a hacer las tareas de casa, y cuando vamos a comer a casa del abuelo, siempre le ayuda a poner y recoger la mesa.  Él se divierte, y un niño que no se divierte, es triste (No mola, no…) . Es una manera más de su desarrollo como persona (pienso yo, vamos).

Además, hasta ahora nunca le corté el pelo. Tiene unos rizos preciosos que me dan pena cortárselos, y como tiene unos rasgos tan dulces… le quedan de fábula! 🙂

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«Las manitas del Nano 🙂 » (Foto: @mamapianista)

Muchos creen que es una niña, y los familiares están empecinados en que le corte el pelo «¡ya!». «Lo correcto es que los niños lleven el pelo corto!» … ¿Lo correcto? ¿Llevar el pelo largo es exclusivamente de las niñas?

Por supuesto hago oídos sordos a esos comentarios. Al principio me molestaban, pero ahora ya paso olímpicamente. Ya llegará el momento de cortárselo, pero mientras lo dejo, porque en parte forma parte de su propia identidad.

Pienso criar a mi hijo libre de barreras, que él mismo escoja sus juegos y gustos. La libertad es lo que debería definir al individuo, no los estereotipos rancios y pasados de moda que anclan a la evolución del ser. ¿No os parece?