Tos nocturna con mocos y un milagro de la huerta!

La verdad es que no me puedo quejar, ya que mi peque es de buen dormir en general y rara vez se enferma. Pero los cambios de clima le afectan como a todos… y estamos en la época!

Recuerdo la primera vez que se resfrió, estaba desesperada porque el pobrecito apenas podía dormir. Tosía y se echaba a llorar. No tenía ni 6 meses de vida. Como buena mami novata, lo llevé a la pediatra y lo que me dijeron fue que no le diese ni hiciese nada y que «mucha paciencia«. Tuve que insistir porque el Nano llevaba días sin poder dormir y veía lo mal que lo estaba pasando. «Suero fisiológico y aspirador nasal para los mocos» y punto.

Esos días lo pasamos mal todos y, como buena primeriza, hice lo que me dijo la pediatra (no quiero recordar como lloraba el Nano con el suero y el aspirador…. bufff!). Sobrevivimos.

El siguiente resfriado lo cogió al siguiente invierno con año y pico. Y yo me negué a quedarme de brazos cruzados a que lo pasase sin ningún remedio que le aliviase y que volviese a pasar por un infierno con el suero y el aspirador nasal (de la anterior llegó a vomitar todo). Obviamente, tampoco pedí cita para la pediatra. Total, me iba a decir lo mismo que la última vez.

Así que me puse manos a la obra y me encomendé a «San Google«. Me puse a buscar algún remedio de la abuela, de esos infalibles que aunque no fuesen eficaces no haría sufrir a mi peque más de la cuenta. Total, por probar…!

Un nebulizador de lo más económico

Curiosamente lo que más aparecía era el remedio de la cebolla y ni dudé en probarlo. Así que cogí una, la troceé y se la puse al lado de su cuna. Lo acosté y me fuí al salón con mi marido rezando para que surtiera efecto. Veíamos pasar el tiempo (de hecho estabamos más pendientes del reloj y del escucha que de la peli), y oye! Ni una tos, ni un llanto ni nada parecido! Mano de santo! Lo mejor de todo es que al día siguiente se despertó descansado y de buen humor! (Bueno, y la habitación apestando a cebolla! Jajaja).

Variantes del Truco de la cebolla

Encontré varias versiones en la red.

  • La versión simple

Es la que pongo en práctica. Consiste en coger una cebolla (yo la suelo pelar) y trocearla. Se dejan los trozos en un bol y se pone al lado (o debajo) de la cuna.

  • Cebolla con azúcar 

Otra versión que ví es la misma que la anterior: se trocea la cebolla y se espolvorea con azúcar. Según decía, potenciaba más el efecto.

  • Cebolla en agua hirviendo

Hablando con mi cuñado de cómo conseguimos al fin que el Nano dejase de toser tanto de noche y respirar bien, me comentó «Sí hombre! El remedio de la cebolla! A nosotros nos lo hacía nuestra abuela y funcionaba!». En este caso, me contó que su abuela troceaba la cebolla y lo metía en una olla con agua hirviendo, y la dejaba en la habitación donde dormían.

«Ayyy Santa Cebolla! Me encomiendo a ti! 😛 » (Imágen: MorgueFile)

Estos días vuelve estar con tos y mocos, y desde luego, seguimos con este remedio tan natural. Por más, mi marido, que es asmático, dice que desde que pongo la cebolla en la habitación duerme fenomenal y no tiene que recurrir al inhalador.

Os puedo asegurar que funciona, y os animo a probarlo. Eso sí, es normal que tenga tos y mocos durante 1 – 2 semanas. Ahí si que toca tener paciencia, y darles una buena ración extra de mimos a vuestr@s peques 🙂

¿y vosotr@s? ¿qué remedios usáis?