«…y de repente aparece un nuevo miedo»

Retomo este sitio porque yo «oh!-desastre-mío!» no me acuerdo de la contraseña de la otra cuenta. Además, lo de la «petite princesse» ya es de dominio más que público (aunque las fotos no las publicaré por aquí, … obvio!), así que es una soberana estupidez jugar al escondite…

Nació mi princesita, y ya el parto fue de riesgo (yo me estaba desangrando y los latidos de la princesita estaban cayendo en picado). Tras una cesárea de emergencia con anestesia general, salimos las dos para adelante. … hasta que con 28 días, mi princesita casi se muere en brazos del Papi… .

«Los mocos»

Empezó de golpe con unos mocos. Una mañana que nos despertamos, y la pequeñaja estaba cargadísima de mocos. Así que decidimos ir al día siguiente a la pediatra… pero no  llegamos, no.  Nos encontramos a la niña pálida, apenas respiraba, y se caía como una muñeca de trapo. El Papi llamó al 061, y fueron ellos que nos dijeron que no nos moviéramos del sitio, que mandaban una ambulancia medicalizada ya. Y justo llegó cuando la niña se estaba marchando de los brazos del Papi. Se empezó a ponerse cianótica y se estaba yendo. Los del 061 cogieron rápidamente a la niña, la metieron dentro de la ambulancia y la reanimaron. Parada cardio-respiratoria… .

Así empezó nuestro nuevo miedo. Un miedo que no habíamos conocido con el Nano, y que ni a mi peor enemigo le deseo.

«Bronquiolitis»

La princesita echó en total un mes internada en el Hospital. Había pillado un Rinovirus (vamos, un resfriado común para nosotros), que se fue a más, terminando en una bronquiolitis con Neumonía en el pulmón derecho. Y sí. Podemos besarle los pies y montarles un altar tanto a los de la ambulancia como a los de la UCI pediátrica. Nos han salvado a la niña, y el trato recibido fue en todo momento de diez.

Lo hemos pasado muy, muy mal. Ver a tu niña, de casi un mes con una máscara que solo dejaban ver los ojitos en la que le iban mandando oxígeno a presión, con los bracitos con férulas atados a la cuna, varias vías en ambas manos… . Yo salía destrozada tras verla, y el Papi, con el corazón lleno de esperanza, me animaba. «Tengo fe!», me decía.

Y tenía razón! Nuestra princesita empezó a mejorar de manera brutal, que hasta los de la UCI se sorprendían de su pronta mejoría. De hecho, días más tarde, cuando me crucé con una de las enfermeras de la UCI, me confesó de que ellos daban por hecho de que la princesita acabaría entubada. Por los pasillos de la planta pediátrica, escuchaba como los pediatras y enfermeras se referían a la peque como «la niña milagro«.

El Papi y yo sacamos fuerzas, tiramos para adelante, tratando de no derrumbarnos. Nos turnábamos, tratábamos pasar algo de tiempo con el Nano porque estaba también sufriendo esta situación. No entendía muy bien por qué cada uno de nosotros dormíamos en puntos distintos, él tenía que quedarse con el abuelo (¡bendito abuelo!), y que de pronto su hermanita no estaba con nosotros. Todo este caos pasó factura en su comportamiento en el cole (el último trimestre fue desastroso… aunque las profe ya estaban al tanto de lo que estaba ocurriendo). Pero después de pasar casi dos semanas en el hospital, le dieron el alta a la princesita… que duró poco tiempo.

Mi padre ya me había dicho que el Nano estaba tosiendo esos últimos días. Tenía dolor de garganta, tos, estornudos y alguna decimillas de fiebre. Tratamos de que el Nano no se acercara mucho a la peque… hasta que pasó lo inevitable. En una fue a ver a su hermanita y le tosió encima. Al Papi y a mí casi nos da algo. Y efectivamente: a la semana del alta volvió a ingresar con mocos, tos y fiebre. Diagnóstico: Bronquiolitis aguda, con Rinovirus (lo que tuvo del primer ingreso) y Parainfluenza 3. En fin. Que ya nos conocemos al Hospital de memoria… y el personal de Urgencias-Uci Pediátricas y Planta Pediátrica nos conocen… .

Ahora tenemos miedo. Sinceramente. Muchísimo miedo. Estamos obsesionados con todo. Con si acaba de estornudar, si respira bien, si tiene mocos… Al Nano mandarle una infinidad de veces a que se lave las manos y estar muy pendiente de él.

Obviamente, los pediatras ya nos dijeron que la peque no puede ir a la guardería durante estos dos años. Una faena, porque nos habían concedido plaza, y ahora nos estamos reorganizando para poder ir a trabajar los dos. Rezamos para que este invierno la pase bien, y ya estamos pensando en ponerle vacunas a mayores (a todo esto: aún no tiene ninguna vacuna puesta por culpa de los ingresos).

«Consejos»

Mientras mi princesita estaba ingresada, había leído un mensaje de un grupo en Facebook de mamis y papis de esta comarca. Era una madre que decía que su bebé recién nacido (15 días), tenía mocos y que quería saber de algún remedio…. .¡NUNCA, NUNCA PERDÁIS EL TIEMPO! ¡A URGENCIAS SIN DEMORA!. Ya sea buscar opiniones por las redes sociales, o como nosotros, que íbamos a la pediatra al día siguiente. A nuestra peque, ese resfriado se propagó en pocas horas de una manera vertiginosa y en todo momento sin fiebre (por eso no fuimos directamente a urgencias).

Las infecciones respiratorias en criaturas menores de 3 meses son muy graves ya que su sistema respiratorio está aún inmaduro y hay que tratarlas lo antes posible.

También es cierto que los resfriados a estas edades no los tratan médicamente desde un principio. En el Segundo ingreso, la llevé ya desde la primera tos a la pediatra del ambulatorio (por urgencia), y tenía que llevarla diariamente al ambulatorio hasta que a) le bajaran los mocos a las vías bajas o/y b) le subiera la fiebre. En ese momento actúan, mientras no pueden hacer nada. Sólo supervisar la evolución.

El tratamiento en casa es usar inhaladores (como los que usan los asmáticos) con una cámara. Dependiendo de la gravedad, lo tendrá que usar hasta bien dos años. Pero en gran parte, es reversible a partir de los 2-3 años. Dependiendo de ciertos factores, puede que el bebé sea asmático como mucho. Pero los malos tragos que se pasan con la bronquiolitis pasará a formar parte de esos momentos angustiosos que tenemos con nuestros peques. En fin! … desde aquí también quiero dar las gracias a toda esa gente que se preocupó por la princesita, de incluso pedir por ella. En momentos así, ese calor, ese cariño sincero es de agrado y reconfortante. ¡Gracias!