El Nano y la Música

Pensé que a estas alturas ya tendría todo organizado y podría empezar ya en serio lo que sería la iniciación musical del Nano. … quéee iluuusa soy! Cuando ya tenía todo medianamente controlado, me surgieron más clases, tanto particulares como en otra Escuela de Música Municipal, lo cual está genial, sobre todo teniendo en cuenta en el país en que vivimos y como están las cosas (trabajar de lo mío, aunque gane poca cosa, es un milagro!). Pero me desbarajustó todo, sigo organizándome, y otra vez a buscar un huequecito para iniciarle seriamente en la Música.

«La Música ya desde el principio»

El Nano está muy acostumbrado a la Música, ya chupó un montón cuando estaba en mi barriga. Recuerdo aún ese concierto de Ludovico Einaudi al que fuimos. Durante todo el concierto no paraba quieto, y al terminar dejó de moverse. A día de hoy, si pongo algún disco de este pianista, viene corriendo hacia mi y me pide que la toque yo al piano. Las clases también eran divertidas: empezaba a dar patadas cuando tocaba una alumna mía que tenía un nivel altísimo. En cambio, recuerdo como se movía hacia un lado de la barriga cuando daba las clases de Gaita. Al salir del aula, mis compañeros me señalaban la barriga alucinados, jajajaja

«Con 7 meses estrenó el «Toy Piano» que le había comprado estando embarazada 🙂 » (Foto: @mamapianista)

El Papi también es un gran melómano, y siempre pone música de todo tipo. Y al nacer el Nano, ya mostraba sus preferencias musical desde el principio.

Descubrimos tanto mi hermana, mi cuñado (que también son músicos) como yo que el Nano tiene madera de músico desde muy chiquitín. Seguía el pulso de una canción correctamente, trataba de tocar/aporrear el piano de manera armónica, creando frases incluso progresiones de manera estructural. A día de hoy no para de cantar y muestra un buen sentido rítmico y melódico. Afina que da miedo para su edad!

Poco a poco se está familiarizando con la escala musical.

Al ver que la musicalidad es innata en él, y que le gusta enormemente, decidí a empezar ya con su iniciación. Mi idea inicial era apuntarlo a alguna actividad extra escolar de Música, pero resulta que es totalmente incompatible con mis clases. Así que decidí darle las clases en casa!

«Música y Movimiento»

Por lo general, cuando los niños de 3 años van a una escuela de música, van a una clase llamada «Música y Movimiento«. Se basa en iniciar al niño con canciones, juegos psicomotrices, estimulación auditiva… . Los instrumentos que se emplean en esta etapa son los instrumentos «Orff» (pequeña percusión (pandero, pandereta, claves, sonajeros…) y láminas -xilófonos y liras-). Se aprende mediante juegos las diferencias de altura e intensidad de sonido, rápido-lento, imitación de pequeños fragmentos rítmicos, expresar mediante el cuerpo un fragmento melódico, imitación en espejo… . Se trabaja también mucho el desarrollo psicomotriz del niño. Lo ideal (y dictado por decreto), es que estas clases sean impartidas por profesores diplomados en magisterio musical (si pensáis en matricular a vuestro hijo en una clase así, preguntad sobre la titulación del profesor que vaya a impartir esta clase, ya que en muchas academias dan «gato por liebre», poniendo a un profesor con solo una titulación de grado medio o superior de instrumento. Es muy importante ésto, ya que los profesores de Conservatorio no recibimos unos formación específicamente pedagógicos centrados en éste tipo de enseñanza a niños pequeños. Los profesores de Conservatorio estamos preparados para poder impartir la docencia tanto instrumental como teórico).

«Para estas Navidades, le caerá un violín infantil 🙂 » (Foto: @mamapianista)

A mi me tocó darlas durante mucho tiempo por «obligación», sin estar absolutamente de acuerdo (cosas de la dueña… ). Así que aprendí muchas cosas… sobre todo, darlas bien para que el niño desarrolle unas facultades buenas para la iniciación a un instrumento musical.

«Las clases del Nano»

Más o menos tengo pensado como organizar esas clases: crear juegos de imitación rítmicas (me tendrá que imitar los pequeños fragmentos rítmicos que le toque), diferenciar entre sonido-silencio (tipo juego de las estatuas: tendrá que bailar mientras suene la música y al parar quedarse quieto)… y me atrevo ya con la iniciación al instrumento.

«… esperemos que no se le de por ahí… O los vecinos se van a poner muy «contentos» con nosotros…» (Foto: @mamapianista)

En esa etapa mía de «profe de Música y Movimiento por oblicación», creé un sistema para tocar el piano sin saber aún nada de lenguaje musical. Hice unas cartulinas a modo de teclas de piano, y cada tecla era de un color distinto. A parte escribía una partitura, con su pentagrama, claves y figuras, y cada nota de la escala era de un color distinto (que se correspondía a la cartulina). marcaba con un simbolito las notas más largas para que supiesen que esa tenía que durar más. Lo bonito fue ver que funcionaba a la perfección. Los niños seguían esos colores y duraciones y se emocionaban al oír la canción que estaban tocando (que procuraba que fuesen melodías conocidas para ellos).

Al Nano le tengo que actualizar y adaptar el repertorio para él. Así que me toca preparar las canciones de Bob Esponja, Barrio Sésamo, la de Susanita y la última canción de Clan que le vuelve loco («Let´s go to Halloween«… tengo hasta pesadillas con esa canción!).

No le voy hacer cantar canciones en esas clases, porque ya lo hace él de manera espontánea. Está todo el día cantando, y si escucha cantar mal a alguien, lo corrige!

Las clases no deberían pasar de la hora (en algunas academias dan hora y media, y os puedo asegurar que los peques acaban reventados a la hora, no aguantan más, y no son capaces de mantener la atención). Repartiré varias actividades durante esa hora… y a ver si no me manda a la porra! 😛

De esta semana no pasará esa primera clase! …

Ya os contaré el resultado! 🙂