… y se guardó la cuna!

Llevábamos ya varios días diciendo que había que quitarle la cuna porque ya veíamos que le quedaba pequeña (todo le está quedando pequeño…).

Así que aprovechando este puente, pillando al Papi por casa, hicimos el cambio.

El Nano estaba todo entusiasmado con el movimiento que había, y al ver que le colocamos una cama (que no camita) toda para él, montó una fiesta.

A mi se me partía el alma mientras desmontaba la cuna y guardaba las sabanas y mantitas que nos había regalado mi madre con tanto cariño. No pude evitar emocionarme y recordar todas esas noches y siestas que dormía ahí encogidito, cuando aún le sobraba un montón de espacio. Cuando se empezó a poner de pie, cuando saltaba el solito de la cuna y nos aparecía por el salón. El día en que se emperró en meter a los dos perros (valga la redundancia 😉 ) dentro de su cuna… .

El Nano se había pasado a su cuna con 6 meses, y a su vez lo pasamos a su habitación. Parecía que le encantaba, no protestaba y dormía tranquilo en su cunita, a pesar que la vecina adolescente berreaba literalmente temas de Bieber & cía todas las noches. Nos mudamos a este piso hace ya 2 años y 5 meses, y pensábamos que no se iría a adaptar al cambio.

… y ¡todo lo contrario! Se sentía a gusto en su nueva habitación pintada de amarillo y super luminoso. Todo iba bien, hasta que los vecinos de al lado tuvieron un bebé, que a día de hoy (y ya pasaron 2 años), rara es la noche que no llora. Era tremendo la escandalera que se montaba todas las noches! Yo ya me sabía los horarios de los «despertares» de la niña, así que me iba a la habitación del Nano a cogerlo, porque sino  ya teníamos el concierto Death Metal asegurado! No descansaba absolutamente nadie! (hooorrrooooor!!!)

Así que el Papi y yo decidimos que durmiese con nosotros, acoplando su cunita a nuestra cama. Y así fue, hasta ahora! Mientras, su habitación se convirtió primero en la habitación de juegos (que, entre que el Nano se le dió por trasladar todos sus juguetes al salón, y como los vecinos-papis se «quejaron» del ruído que hacía mi Nene al jugar ahí… la convertí ahora en «Habitación de Música» 😛  ¿no voy a pagar un alquiler íntegro sin poder utilizar una habitación, no? 😉 ).

Y la experiencia del colecho nos encanta, tanto al Papi como a mí, y al Nano ya por descontado! Nos da igual esos rollos de «intimidad», «vida de pareja» etc. De verdad, llevamos ya 2 años  y pico así, y no nos importa eso. Todo lo contrario! 😉

Compartir tu cama con tu hijo es precioso, y sabemos que no va a ser para siempre.

Nos dicen que es un error que duerma con nosotros, que eso lo hará más inseguro y estará muy pegado a nosotros… . Puedo decir que, en absoluto! Es un nene muy independiente. Muy cariñoso, eso sí, que le gusta abrazar y dar besos a gente que quiere, y se preocupa por los demás también. Pero…. le gusta ir muy mucho a su bola. Notamos que tiene una seguridad en si mismo tremenda, no se amilana, ni llora por «Papá y Mamá» ante cualquier situación. Sale del paso con una determinación y fuerza increíble.

Ahora ya no está su cunita ahí, atada a nuestra cama! Ahora está una cama pegada a la nuestra, convirtiéndola en una cama familiar enorme…  y seguimos con el colecho! …. y esperemos que por mucho más!!  🙂 🙂 🙂

«… y despertarnos con un ‘Buenos díiiiaaas!’ y un beso… 🙂 » (Foto: @mamapianista)