«Historias de ‘Quero tetaaaa!'»

Siempre tuve claro de que si algún día fuese madre, le daría el pecho. Pero claro, claro! El caso es que cuando nació el Nano, en el hospital me tocaron las peores enfermeras que uno se pueda imaginar. Estaba desesperadísima ya que el Nano no se daba enganchado bien a la teta y no era capaz de mamar. Yo las llamaba una y otra vez, y ahí venían todas molestas y en ningún momento me echaron una mano para que el Nano pudiese mamar. Entraban, me miraban con cara de mala uva y me decían cosas como si es que no fui a las clases preparto (claaarooo! Es lo mismo la teoría que la práctica! Ir a las clases esas te dan una preparación tremenda para afrontar la situación real), llamarme inútil (sí, me llamaron eso), o «niña» (esa palabra también me la decían mucho durante el parto… y eso que fue un parto muy complicado), o la perla de las perlas: «¿es que no tienes una madre que te pueda enseñar?» Ahí me derrumbé, porque hacía un mes que mi madre se había muerto de manera repentina. Finura extrema de enfermeras, eh? Para aplaudirles… las caras!

Así que ya no sabía que hacer. Trataba con todas mis fuerzas que cogiera el pecho. Pero, al momento de darnos el alta, resulta que el Nano se tuvo que quedar en Neonatos: pérdida considerable de peso y una acusada ictericia.

Estuvo 3 días ingresado, y yo iba  cada 3 horas ahí para darle el pecho, aunque también le daban leche artificial. Gracias a la enfermera, me enseño con muchísima amabilidad a darle correctamente el pecho al Nano. Posiciones, trucos,… Y el Nano remontó como un toro. Y hasta hoy, seguimos con la teta! (con deciros que su primera palabra fue «Teta»… )

«Lactancia Mixta-Lactancia Materna»

Los primeros meses nos decidimos por la lactancia mixta. Le daba el pecho durante todo el día, pero de noche, antes de dormirlo, le dabamos un biberón, y el Papi decidió encargarse de darle los biberones cuando se despertaba durante la noche, porque me veía muy débil y estaba preocupado. Después ya pasamos solo al pecho.

«¿pero aún le sigues dando pecho?»

Si os digo que esta preguntita de los  co…..es  me la hicieron cuando el Nano cumplió 6 meses? Alucinante! Según estos, decía que con la alimentación complementaria ya le llegaba y que el crío debía dejarlo ya o se iba a malacostumbrar. Tócate la «nose«! Pero, nosotros a lo nuestro! Y seguimos!

«El ‘supuesto’ apoyo de los médicos»

Recuerdo en una de las revisiones de control de edad del Nano (antes de cumplir el año), la pediatra se sorprendió también toda que siguiera dándole el pecho, y me dijo que siguiera ya las pautas para destetarle… sin haber cumplido el año!! (y sí, es la misma que, supuestamente, está llevando lo de la laringitis del Nano). y mientras pensaba «Airolo-Göschenen» (quiere decir: por aquí me entra, por aquí me sale). Eso sí: el enfermero que teníamos por aquel entonces, era el único que nos animaba y que nos decía que ni caso. ¡Lástima que no esté ya por ahí!

La siguiente vez fue ya la bomba: el Nano había cumplido el año (concretamente tenía un año y 3 meses). Estaba en la academia dando clases y me estaba sintiendo mal, pero que muy mal. La «queridísima» Cistitis volvió a hacer acto de presencia, tras 3 años sin saber nada de ella. Se supone que lo de la Cistitis de repetición se debe  por la litiasis renal que padezco (al menos fue la última conclusión que me dieron los médicos). Así que desde la misma academia llamé a urgencias, y ahí me atendió una doctora (sí, una mujer. Ojo al dato!). Le comenté lo que me estaba sucediendo y qué medicación podría tomar dando el pecho.

-«¿qué edad tiene su hijo?»

-«Un año 3 meses»

…y 3, 2, 1..:

-«Pero cómo puede darle el pecho a un bebé tan mayor? ¡eso es una autentica irresponsabilidad! Quítele ya el pecho, haga el favor!»

Tal cual! Esa fue la respuesta de la profesional de la salud! Una mujer! Para mi que no era madre, porque otra explicación lógica no la encontré.

La siguiente fue un año más tarde, cuando el Nano se partió el segundo diente. Cuando le comenté a la odontóloga que desde que se partió el diente me hacía daño cuando mamaba, se echó las manos a la cabeza. Y no precisamente porque el diente roto me lastimaba el pecho, noooo.

Como veis, mi peor experiencia fue justo con los médicos, pediatras… esa gente que se supone abierta de mente, conocedora de los beneficios de la lactancia materna.

Pero tranquilos, como dije antes: «Por aquí me entra, por aquí me sale!» 😉

«Lactancia Prolongada»

La verdad es que en mi entorno más cercano me respetan más. Mi padre no me dice nada si el Nano me pide teta delante de él. Incluso me tiene contado que cuando se queda a dormir con él, el Nano le busca la teta jajajajaja. Le dice «que soy el abuelo!», y sigue durmiendo. Y sí, mi padre siempre estuvo a favor del colecho. De hecho, cuando mi hermana y yo eramos pequeñas nos dejaba dormir con ellos. Siempre dijo que era la cosa más bonita del mundo. Y ahora, con su nieto, vuelve a disfrutar de esos momentos. Nos apoya tanto en la lactancia prolongada como en el colecho. Pienso que en parte por eso adora el Nano a su abuelo. Los dos tienen un vínculo muy especial y precioso. Tengo un Padre único, eh? 😉

En mi humilde opinión, dar el pecho es una decisión altamente personal en el que nadie debería meterse. Pero que absolutamente nadie. Es cosa de la madre y del hijo. Si quiero dar el pecho como la hermana de Catelyn Stark en Juego de Tronos, es problema mío. (Para quienes no sois tan frikis como yo: hay una escena en que este personaje le da de mamar a su hijo de 13 años… obviamente exagero! No creo que a esa edad sigamos con la teta! Jajajaja como nos decía el enfermero guay que teníamos «tranquilos, que llegará el momento en que prefiera otra teta que no se la de mamá» Jajajaja)
Y sí! A día de hoy seguimos con la teta! No está todo el día pegado a la teta, pero sí cuando tiene sueño, quiere mimos o esta pachucho. Me mira todo sonriente y mama… y se queda relajado. A veces me dice que de ahí sale «leche de vaca», jajajaja y que le gusta más que nada.

Dar el pecho es algo natural y no habría que forzar las cosas, ni encontrarle sentidos erróneos. Sé que llegará el momento en que estos momentos mágicos toquen su fin y se guardarán como recuerdos en mi mente, en mi corazón. Yo no tengo intención de terminar, y él menos. Así que… disfrutemos lo que nos queda de la lactancia!

… y se guardó la cuna!

Llevábamos ya varios días diciendo que había que quitarle la cuna porque ya veíamos que le quedaba pequeña (todo le está quedando pequeño…).

Así que aprovechando este puente, pillando al Papi por casa, hicimos el cambio.

El Nano estaba todo entusiasmado con el movimiento que había, y al ver que le colocamos una cama (que no camita) toda para él, montó una fiesta.

A mi se me partía el alma mientras desmontaba la cuna y guardaba las sabanas y mantitas que nos había regalado mi madre con tanto cariño. No pude evitar emocionarme y recordar todas esas noches y siestas que dormía ahí encogidito, cuando aún le sobraba un montón de espacio. Cuando se empezó a poner de pie, cuando saltaba el solito de la cuna y nos aparecía por el salón. El día en que se emperró en meter a los dos perros (valga la redundancia 😉 ) dentro de su cuna… .

El Nano se había pasado a su cuna con 6 meses, y a su vez lo pasamos a su habitación. Parecía que le encantaba, no protestaba y dormía tranquilo en su cunita, a pesar que la vecina adolescente berreaba literalmente temas de Bieber & cía todas las noches. Nos mudamos a este piso hace ya 2 años y 5 meses, y pensábamos que no se iría a adaptar al cambio.

… y ¡todo lo contrario! Se sentía a gusto en su nueva habitación pintada de amarillo y super luminoso. Todo iba bien, hasta que los vecinos de al lado tuvieron un bebé, que a día de hoy (y ya pasaron 2 años), rara es la noche que no llora. Era tremendo la escandalera que se montaba todas las noches! Yo ya me sabía los horarios de los «despertares» de la niña, así que me iba a la habitación del Nano a cogerlo, porque sino  ya teníamos el concierto Death Metal asegurado! No descansaba absolutamente nadie! (hooorrrooooor!!!)

Así que el Papi y yo decidimos que durmiese con nosotros, acoplando su cunita a nuestra cama. Y así fue, hasta ahora! Mientras, su habitación se convirtió primero en la habitación de juegos (que, entre que el Nano se le dió por trasladar todos sus juguetes al salón, y como los vecinos-papis se «quejaron» del ruído que hacía mi Nene al jugar ahí… la convertí ahora en «Habitación de Música» 😛  ¿no voy a pagar un alquiler íntegro sin poder utilizar una habitación, no? 😉 ).

Y la experiencia del colecho nos encanta, tanto al Papi como a mí, y al Nano ya por descontado! Nos da igual esos rollos de «intimidad», «vida de pareja» etc. De verdad, llevamos ya 2 años  y pico así, y no nos importa eso. Todo lo contrario! 😉

Compartir tu cama con tu hijo es precioso, y sabemos que no va a ser para siempre.

Nos dicen que es un error que duerma con nosotros, que eso lo hará más inseguro y estará muy pegado a nosotros… . Puedo decir que, en absoluto! Es un nene muy independiente. Muy cariñoso, eso sí, que le gusta abrazar y dar besos a gente que quiere, y se preocupa por los demás también. Pero…. le gusta ir muy mucho a su bola. Notamos que tiene una seguridad en si mismo tremenda, no se amilana, ni llora por «Papá y Mamá» ante cualquier situación. Sale del paso con una determinación y fuerza increíble.

Ahora ya no está su cunita ahí, atada a nuestra cama! Ahora está una cama pegada a la nuestra, convirtiéndola en una cama familiar enorme…  y seguimos con el colecho! …. y esperemos que por mucho más!!  🙂 🙂 🙂

«… y despertarnos con un ‘Buenos díiiiaaas!’ y un beso… 🙂 » (Foto: @mamapianista)