Un terror nocturno llamado Cólico

Madre de Dios! Es pensar en la palabra «Cólico» y me recorre un escalofrío descomunal!

Mi Nano es de muuuuy buen dormir, ya desde recién nacido, como ahora. Si lo dejas, dormiría todo el día. Y no lo despiertes, que se cabrea! A día de hoy lo tengo que despertar a los pocos, porque lo primero que te dice es «No! Quiero dormir!», y se despierta de muy mal humor.

«Cuando tus noches se convierten en pesadillas con paseos incluídos»

Tenía 3 meses cuando empezó ese calvario del mal dormir, y duró un mes y pico. Noche tras noche, se despertaba chillando a pleno pulmón sobre la 1 de la madrugada, y así tooooda la noche hasta las 8-9 de la mañana. No paraba de llorar, y nada le consolaba. Bueno, sí. Se calmaba si lo teniamos en brazos boca abajo y nosotros caminando. Si nos sentábamos, mal. Saltaba como un resorte y empezaba a llorar hasta que nos poníamos en pie y a caminar Así que imaginaros la escena: caminando con él en brazos horas y horas hasta que se quedaba por fin dormido, o de meterlo en el carrito dando vueltas por el pasillo, ponerle la tele a altas horas  de la madrugada…

«El Sonido Blanco: tu inimaginable aliado»

De aquella no tenía a nadie con experiencia que nos dijera qué hacer. Y nosotros ya no podíamos más: el Papi que había días que se iba de reenganche al trabajo, y yo que me caía por las esquinas. Me parece que fue en una revista sobre bebés que leí un artículo sobre el tema y donde daban algunos consejos. Hablaban del «Ruído Blanco».

«Imágen de una escena de Peppa Pig (The noisy night) sacada de internet. Familiar la escena, eh?» 

Al parecer al bebé le calma este tipo de sonido que procede del ruído que produce el secador, la aspiradora, la tele en blanco o el extractor de la campana de cocina. Como lo de poner la aspiradora a las 5 de la madrugada era demasiado bestia, y nuestra tele no tiene un canal en blanco, probamos con la campana extractora. Y…. ¡BINGO!!!

Fue impresionante verle quedarse dormidísimo en nuestros brazos a los poquísimos minutos de poner el extractor en marcha. Notábamos como se dejaba ir, la respiración cambiaba y como de pronto pesaba más en nuestros brazos.

Luego ya pasó a dormir de un tirón… Hasta hoy!

Os dejo un enlace de youtube con un vídeo de 10 horas de Sonido Blanco (<– el enlace 😉 ). Que os sea de provecho… Y dulces sueños! 😴

Tos nocturna con mocos y un milagro de la huerta!

La verdad es que no me puedo quejar, ya que mi peque es de buen dormir en general y rara vez se enferma. Pero los cambios de clima le afectan como a todos… y estamos en la época!

Recuerdo la primera vez que se resfrió, estaba desesperada porque el pobrecito apenas podía dormir. Tosía y se echaba a llorar. No tenía ni 6 meses de vida. Como buena mami novata, lo llevé a la pediatra y lo que me dijeron fue que no le diese ni hiciese nada y que «mucha paciencia«. Tuve que insistir porque el Nano llevaba días sin poder dormir y veía lo mal que lo estaba pasando. «Suero fisiológico y aspirador nasal para los mocos» y punto.

Esos días lo pasamos mal todos y, como buena primeriza, hice lo que me dijo la pediatra (no quiero recordar como lloraba el Nano con el suero y el aspirador…. bufff!). Sobrevivimos.

El siguiente resfriado lo cogió al siguiente invierno con año y pico. Y yo me negué a quedarme de brazos cruzados a que lo pasase sin ningún remedio que le aliviase y que volviese a pasar por un infierno con el suero y el aspirador nasal (de la anterior llegó a vomitar todo). Obviamente, tampoco pedí cita para la pediatra. Total, me iba a decir lo mismo que la última vez.

Así que me puse manos a la obra y me encomendé a «San Google«. Me puse a buscar algún remedio de la abuela, de esos infalibles que aunque no fuesen eficaces no haría sufrir a mi peque más de la cuenta. Total, por probar…!

Un nebulizador de lo más económico

Curiosamente lo que más aparecía era el remedio de la cebolla y ni dudé en probarlo. Así que cogí una, la troceé y se la puse al lado de su cuna. Lo acosté y me fuí al salón con mi marido rezando para que surtiera efecto. Veíamos pasar el tiempo (de hecho estabamos más pendientes del reloj y del escucha que de la peli), y oye! Ni una tos, ni un llanto ni nada parecido! Mano de santo! Lo mejor de todo es que al día siguiente se despertó descansado y de buen humor! (Bueno, y la habitación apestando a cebolla! Jajaja).

Variantes del Truco de la cebolla

Encontré varias versiones en la red.

  • La versión simple

Es la que pongo en práctica. Consiste en coger una cebolla (yo la suelo pelar) y trocearla. Se dejan los trozos en un bol y se pone al lado (o debajo) de la cuna.

  • Cebolla con azúcar 

Otra versión que ví es la misma que la anterior: se trocea la cebolla y se espolvorea con azúcar. Según decía, potenciaba más el efecto.

  • Cebolla en agua hirviendo

Hablando con mi cuñado de cómo conseguimos al fin que el Nano dejase de toser tanto de noche y respirar bien, me comentó «Sí hombre! El remedio de la cebolla! A nosotros nos lo hacía nuestra abuela y funcionaba!». En este caso, me contó que su abuela troceaba la cebolla y lo metía en una olla con agua hirviendo, y la dejaba en la habitación donde dormían.

«Ayyy Santa Cebolla! Me encomiendo a ti! 😛 » (Imágen: MorgueFile)

Estos días vuelve estar con tos y mocos, y desde luego, seguimos con este remedio tan natural. Por más, mi marido, que es asmático, dice que desde que pongo la cebolla en la habitación duerme fenomenal y no tiene que recurrir al inhalador.

Os puedo asegurar que funciona, y os animo a probarlo. Eso sí, es normal que tenga tos y mocos durante 1 – 2 semanas. Ahí si que toca tener paciencia, y darles una buena ración extra de mimos a vuestr@s peques 🙂

¿y vosotr@s? ¿qué remedios usáis?