«¡Hemos vuelto al porteo!»

La verdad es que porteamos al Nano ya desde que era un renacuajo. A parte de ser más práctico, nos encanta llevarlo pegadito a nosotros!

También usamos la sillita, más que nada cuando tenemos que hacer alguna compra o si llueve demasiado (que por estos lares es la tónica general… caca de tiempo!!).

Al principio usábamos una mochilita que le regaló mi madre al Papi, pero llegó un día que la mochilita se quedó pequeña. Mi idea era de comprar entonces un foulard o algo parecido. Pero como no sabía bien dónde comprarlo, hice la burrada de hacerme con un Babasling para salir del paso. La verdad es que era un tanto lioso con tantas correas y cierres de seguridad, colocarlo adecuadamente… . Pero aún así fuimos tirando de él hasta el año pasado! Ahí ya notaba que el bacalao del Nano estaba reventando  las costuras del Babasling. (Para la edad que tiene, su percentil está muy por encima de lo normal).

Desde entonces, volvimos a la sillita, lo cual era un incordio de los gordos. El Nano no se está quieto ahí, se escurre, por más no sé que co@# le pasa a las ruedas que gira fatal y yo me destrozo las muñecas grrrr.

El Nano es muy de ir en brazos. Está acostumbrado a eso, y detesta la sillita. Así que no es la primera vez que me toca llevar la sillita y a él en brazos (sí, sí… toda una odisea!!).

También es cierto que tuvo una buena temporada que caminaba todo el rato, sin apenas pedir «colo«. Pero ésto cambió cuando empezó ir al cole: desde entonces pide «colo de mamá» constantemente, incluso en casa!!

Ya os conté que llevándolo «a pelo» acababa con la espalda reventada y las muñecas abiertas, y para mi es fatal tener las muñecas abiertas! Mis manos son mi herramienta de trabajo.

Así que me «lié la manta a la cabeza» y me puse a buscar alguna web fiable donde vendiesen algo que me fuera útil para esta situación.

A través de mi cuenta de Instagram, encontré a una chica que tiene una tienda online fantástica sobre porteo y otros productos geniales para la crianza/maternidad.

La página en cuestión es  http://www.portakanguritos.com/

Como yo tenía dudas sobre qué producto sería el más adecuado para portearlo, rellené un cuestionario que tiene para asesorarte. Y, oye! Al poco me contestó, y de maravilla! Según la edad, peso/altura y para qué fin lo vas a usar, te dice cual te va mejor. En mi caso, me fue de muchísima ayuda, e hice el pedido sin dudarlo.

Te da facilidades de pago (tarjeta, transferencia, pay pal, etc), y el pedido me vino tal como ponía! Rapidísimo!

«y la ganadora eeees….»

Me decanté por una Bandolera de Aros. No me atrevía con los foulares esos que tienes que hacer los nudos (que para esas cosas soy muy, muy torpe). De todas escogí la «Bulline» de la marca francesa Néobulle.


A mi me parece muy práctico, y muy fácil de usar. No me lío tanto como con el Babasling de las narices.

Eso sí, hay que estirar bien la tela en la espalda para repartir bien el peso, y con los casi 19 kilos que pesa el vacas de mi hijo… ni lo noto!!!

«La cara de ilusión del Nano»

Nada más recibirlo, lo estrenamos!! Me lo llevé para recoger al Nano del cole. Al salir el torpedo de mi hijo, se puso a buscar la sillita para guardar su mochila (ya veis para qué usábamos la puñetera sillita…), y se sorprendió no verla. Al fijarse que llevaba la bandolera se puso a dar saltos de alegría y reírse. Tiró de la tela sobrante y me decía «¡colo!».

Durante todo el camino, no me molestó en absoluto. Ni me dolía la espalda, y las manos las tenía libres (bueno, miento. Que en una llevaba la mochila del Nano).

El Nano me acariciaba la cara, y se le veía muy feliz. Ahora, cuando no llueve a mares, lo llevo en la bandolera. Él ya me coge la bandolera para que me la ponga y se coloca en posición para meterlo dentro. A la salida de ayer, pasamos por una preciosísima experiencia: sale corriendo de clase, tira de la tela sonriendo, se coloca en posición y me comió literalmente a besos terminando con un «te quiero mucho, mami!» 🙂

También es verdad que noté algunas miraditas de otros padres… pero me la suda resbala!

Como dice mi Padre con cariño cuando otra gente se extraña sobre la manera que estamos llevando la crianza: «es que los Padres (por nosotros) son medio hippies!» 🙂

Nos encanta portear! Volver a pasar por esos momentos preciosos! Como el verano pasado, que mientras lo porteaba, el Nano tomaba teta tranquilamente en plena calle sin que nadie se diera cuenta. Que vamos, se entera alguno de estos rancios que viven por aquí que porteo a un niño mayor, con melena y que por más está tomando teta… y me mandan a un manicomio fijo! juasjuasjuas 😛

Sed felices y a disfrutar del Finde! 😉

… y se guardó la cuna!

Llevábamos ya varios días diciendo que había que quitarle la cuna porque ya veíamos que le quedaba pequeña (todo le está quedando pequeño…).

Así que aprovechando este puente, pillando al Papi por casa, hicimos el cambio.

El Nano estaba todo entusiasmado con el movimiento que había, y al ver que le colocamos una cama (que no camita) toda para él, montó una fiesta.

A mi se me partía el alma mientras desmontaba la cuna y guardaba las sabanas y mantitas que nos había regalado mi madre con tanto cariño. No pude evitar emocionarme y recordar todas esas noches y siestas que dormía ahí encogidito, cuando aún le sobraba un montón de espacio. Cuando se empezó a poner de pie, cuando saltaba el solito de la cuna y nos aparecía por el salón. El día en que se emperró en meter a los dos perros (valga la redundancia 😉 ) dentro de su cuna… .

El Nano se había pasado a su cuna con 6 meses, y a su vez lo pasamos a su habitación. Parecía que le encantaba, no protestaba y dormía tranquilo en su cunita, a pesar que la vecina adolescente berreaba literalmente temas de Bieber & cía todas las noches. Nos mudamos a este piso hace ya 2 años y 5 meses, y pensábamos que no se iría a adaptar al cambio.

… y ¡todo lo contrario! Se sentía a gusto en su nueva habitación pintada de amarillo y super luminoso. Todo iba bien, hasta que los vecinos de al lado tuvieron un bebé, que a día de hoy (y ya pasaron 2 años), rara es la noche que no llora. Era tremendo la escandalera que se montaba todas las noches! Yo ya me sabía los horarios de los «despertares» de la niña, así que me iba a la habitación del Nano a cogerlo, porque sino  ya teníamos el concierto Death Metal asegurado! No descansaba absolutamente nadie! (hooorrrooooor!!!)

Así que el Papi y yo decidimos que durmiese con nosotros, acoplando su cunita a nuestra cama. Y así fue, hasta ahora! Mientras, su habitación se convirtió primero en la habitación de juegos (que, entre que el Nano se le dió por trasladar todos sus juguetes al salón, y como los vecinos-papis se «quejaron» del ruído que hacía mi Nene al jugar ahí… la convertí ahora en «Habitación de Música» 😛  ¿no voy a pagar un alquiler íntegro sin poder utilizar una habitación, no? 😉 ).

Y la experiencia del colecho nos encanta, tanto al Papi como a mí, y al Nano ya por descontado! Nos da igual esos rollos de «intimidad», «vida de pareja» etc. De verdad, llevamos ya 2 años  y pico así, y no nos importa eso. Todo lo contrario! 😉

Compartir tu cama con tu hijo es precioso, y sabemos que no va a ser para siempre.

Nos dicen que es un error que duerma con nosotros, que eso lo hará más inseguro y estará muy pegado a nosotros… . Puedo decir que, en absoluto! Es un nene muy independiente. Muy cariñoso, eso sí, que le gusta abrazar y dar besos a gente que quiere, y se preocupa por los demás también. Pero…. le gusta ir muy mucho a su bola. Notamos que tiene una seguridad en si mismo tremenda, no se amilana, ni llora por «Papá y Mamá» ante cualquier situación. Sale del paso con una determinación y fuerza increíble.

Ahora ya no está su cunita ahí, atada a nuestra cama! Ahora está una cama pegada a la nuestra, convirtiéndola en una cama familiar enorme…  y seguimos con el colecho! …. y esperemos que por mucho más!!  🙂 🙂 🙂

«… y despertarnos con un ‘Buenos díiiiaaas!’ y un beso… 🙂 » (Foto: @mamapianista)