“Rescatando posts: Un Positivo muy deseado”

Re-publicando este post de hace un año… me saltan las lagrimillas de lo bonito que fue! Reedito esto, teniendo ya a mi «princessette» entre mis brazos, babándose y regalándome sus sonrisas únicas! Mientras el Nano está disfrutando de unos momentos, reencuentros y encuentros muy bonitos, …que esperemos no queden en eso, en algo pasajero!… ya os contaré … (cuando pueda! jajaja)

 

Pues como os conté en el post anterior, vamos a ampliar la tropa por aquí. Y a día de hoy (que estamos ¡¡ya!! de 17+2) aún no nos lo creemos.

“El inicio”

De esta vez fue Don Esposín quien se animó. A ver, en realidad ya lo habíamos hablado hacía ya mucho tiempo,  ya que el Nano, nada empezar a hablar, lo que pedía era un “hermanito-bebé-niño“. Yo ya me empecé a mentalizar de aquella, porque veía en el Nano una terrible actitud protectora y amorosa con los bebés que se encontraba en el parque. Era ver uno, y allá iba a ayudarle, protegerle y enseñarle. Entre eso y que tampoco quiero que sea hijo único, hice un reseteado de la memoria (que sí, que sí… básicamente borrar la horrible experiencia que tuve de parto) y se lo comenté al Don Esposín. Obviamente, él se negó por la situación en la que nos encontrábamos de aquella… peeeero…. poco antes de mudarnos se decidió.

Veía que el tiempo estaba pasando y que el momento era este. Que, además, se le caía la baba cuando veía un bebé y que echaba de menos esa etapa. Vamos, que es muy, muy sensiblón (algo que, por cierto, yo adoro enormemente de él!   )

La verdad, es que nos costó bastante. Yo lo achaqué a la edad. Voy más para los 40 que para los 30, y ya sabemos que el factor edad juega muy mucho en contra. Recuerdo una conversación que tuvimos Don Esposín y yo en la terraza de nuestra nueva casa. Los dos asomados al balcón, mirando al infinito.

-“Mira… creo que no nos vamos a quedar. Yo ya estoy en una edad que ya se complica lo de tener hijos… y me niego a someterme a un tratamiento de fertilidad.”

Recuerdo que Don Esposín me animó y me apoyó. Pero yo notaba que estaba triste.

“…tiramos la toalla y…”

Y fue en ese momento, cuando los dos nos rendimos que ocurrió lo inesperado. Estábamos de aniversario (7 años de casados) y yo me empezaba a sentir rara. Lo achaqué a la comida y al vino, aún que me extrañaba porque el vino era bueno y no era la primera vez que lo tomaba. Pero eso. Así como en los meses anteriores me fijaba en todos los detalles, de esta vez pasé de largo.

La tarde antes del día “Dexter” (cuando me tenía que haber bajado la regla), empecé a sentir una molestia en la parte baja de la espalda (la lumbar). Por la noche aumentó de intensidad y llegó a ser incluso un dolor de tres pares, y me recordó vivamente a los dolores que tuve durante el parto (la de las contracciones). Pero, le quité hierro al asunto, pensando que como había cargado con el Nano en brazos, pues que me dio un tirón como me suele pasar.

Al día siguiente (ya el día “Dexter“), en vez de bajarme el “momento Dexter“, me levanté con el estómago todo revuelto. “Vale, me he pasado con las copas“. Pasa el segundo día, sin aparecer “Dexter“, y seguimos con el estómago revuelto. Aquí ya me mosqueo, ¿algún virus estomacal? Tercer día…. y seguimos igual. Parece que “Dexter” está de huelga y las nauseas me llegan mandar incluso a hacer una visita a “Don Roca” para llamar por “Juan“.

Esto sí que me mosqueó ya muy y que muy mucho. Me meto en cama, a ver si me pongo mejor y me viene el Nano a cuidarme.

-“¿qué te pasa, Mamá?”

-“Nada, cariño! Solo que estoy enfermita!”

-“Ahhhh! Ya verás! Para tu cumpleaños te vas a poner bien! Ya lo verás!”

A esto que me llama Don Esposín preguntando qué tal todo y le cuento.

-“Uyyy! A ver si va ser que al final estás….” – “Acabo de contar los meses que quedan para tu cumple, … y son ¡9 meses! A ver si el Nano tiene razón! jajaja”

Nos reímos. Pero ya con 3 días de retraso, daba que pensar ya. Decidimos que si al cuarto día no había “Dexter“, me hacía la prueba.

“El Cuarto día”

Ese sábado por la mañana salió Don Esposín a por unos croissants y, de paso, a comprar un test de embarazo en una farmacia. Le mandé comprar el Clearblue más que nada por la precisión. A los 10 minutos, timbran a la puerta. Don Esposín al habla diciéndome de que en las dos farmacias cercanas no tenían el Clearblue y esperaba órdenes. Le dije que le dieran el más fiable y allá se fue.

Ya todos en casa, procedí. Con el estómago revuelto voy… pongo la tira absorbente “a remojo“… y en 2 segundos ya apareció el positivo. Súper rápido!

Mientras yo le decía a Don Esposín que era positivo, él, todo nervioso se pone a releer en voz alta el folleto de las instrucciones, la caja, mira el resultado, vuelve a releer en voz alta, compara de nuevo… no se lo creía! Al rato andaba errático por la casa adelante repitiendo entre dientes”es positivo! es positivo!…“. Por la tarde, de camino al supermercado suelta en voz alta todo ilusionado “¡es un positivo! ¿te das cuenta? ¡es un positivo!“. Y a día de hoy está felicísimo! Le habla todos los días a la barriga y tiene muchas ganas de sentir las pataditas (que, ya que estamos: ¡¡acabo de sentir ahora mismo la primera!!). Tenía muchas ganas de que ocurriera, y tras tantos intentos no se lo daba creído hasta hace poco, cuando la barriga me empezó a despuntar a lo bestia. El Nano… muy feliz pidiendo que salga ya el bebé para poderlo tener en brazos.

Y a tod@s vosotr@s que lo estáis intentando: mucho ánimo! Se tardará algún tiempo en dar en la diana. En el momento más inesperado ¡zasca! Ahí está! Así que, nada de obsesionarse y tomarlo con tranquilidad.

Os invito a leer los posts de dos blogueras/instagramers que me requeteencantan. Una de ellas acaba de convertirse en Bimamá. Y luego, mi querida Frau Krika que a puntito está de convertirse en, ni más ni menos ¡¡trimadre!! (desde aquí: Krika for President ya!!). Os vais dar cuenta de que les pasó lo mismo que a mi, y que seguro os pasará a vosotr@s:

 

La dolce sorpresa de Ainara

 

El Triembarazo de mi adorada Krika

 

Besotes enormes a tod@s y a disfrutar del finde pasado por agua!

“Rescatando posts: Embarcándonos en una nueva aventura!”

Ya que retomo este blog, rescato las entradas del otro. Muchos ya los leísteis en su momento, pero me hace ilusión publicarlos por aquí, en mi diario, para cuando mis peques sean mayorcetes lo lean …

Hace un año que comenzamos esta nueva aventura… ¡cómo pasa el tiempo! un año ya desde ese positivo! Y aquí estamos, la enana de unos 8 kg bien pasados y poseedora de la sonrisa más espectacular de la galaxia! Ahí va!

Hace justo cinco años, Don Esposín y yo decidimos tener un hijo. La verdad, fue un tanto precipitado. Es decir, teníamos en mente tener un hijo, pero no en ese momento. La situación en la que estábamos no era de la mejor (Don Esposín trabajaba en negro por dos duros en una academia y yo estaba en aquella academia regentada por esa loca que luego me despidió tras el parto, vivíamos en Pontevedra absolutamente solos…).

Os estaréis preguntando por qué narices decidimos dar ese paso. Sencillamente, porque a mi madre le habían diagnosticado metástatis. El Cáncer que le habían descubierto hacía 4 años (y que parecía que estaba controlado), había vuelto pero en forma de una metástasis brutal (hígado, columna y cerebro).

Ese último verano se empezó a sentir fatal, tanto que ya ni podía salir de cama. Un día me acerqué yo para hablar con la unidad del dolor del Hospital (se aquejaba muchísimo de la columna y decía que no sentía las piernas). De ahí, me mandaron al ambulatorio de mi madre y tuve que esperar a que el médico de cabecera atendiera al último paciente. Recuerdo la mirada que me puso cuando me vio sentada esperando. Pidió permiso al paciente que le tocaba el turno y me hizo entrar. Ahí, yo ya me presagiaba lo peor.

Y ahí fue cuando el médico me dijo que sabía por qué estaba ahí. Tenía los últimos resultados de las analíticas que hizo mi madre… y revelaron lo peor. Me desmoroné. Sabía que a partir de ya, mi madre tenía el tiempo contado.

Al salir de la consulta, traté de serenarme y llamé a mi hermana. Y a partir de ahí entramos todos  en una espiral de lucha, de aprovechar cada instante con mi madre, de estar juntos y de hacerla feliz en todo lo posible.

Así que, por eso decidimos Don Esposín y yo tener un hijo. Y dimos el gran paso.

Se puede decir, mejor dicho, aseguro que yo no viví un embarazo normal. Es más. No me daba cuenta de mi estado. Estaba centrada al 100% en mi madre. Mi hermana & cuñado y nosotros nos turnábamos cada día para acompañarla a hacer la quimio, radio, analíticas y consultas. Todas las semanas, todos los días. Cuando a mi madre le entraba el apetito y tenía ganas de comer algo, era yo quien se lo hacía. Mimarla y llamarla todos los días. Pendiente del móvil por si le subía la fiebre, salir de mis controles y llamar a mi hermana o mi madre para saber qué tal sus resultados… . Así que, no disfruté de mi embarazo.

En cambio, mi madre sí que lo disfrutó. Compró un montón de cosas para su nieto. Tenía en mente mil y un proyectos que hacer. Se ilusionaba con cada patada que llegó a sentir con sus manos, incluso de cuando notó que el Nano tenía hipo. Le hablaba a mi barriga contándole que lo quería mucho, llamándole “mi garbancito”… . Todas las enfermeras y médicos estaban enterados de que iba a ser abuela, ya que lo pregonaba con todo orgullo.

Hasta el último instante… cuando decidió cruzar. Mi prima me contó mucho más tarde de que ella lo presentía, que no iba a estar para el nacimiento del Nano. Se preocupaba por mi, quería estar segura de que tuviese a alguien a mi lado en ese momento. Sabía que lo iba a pasar mal, y tenía miedo de que fuese mal el parto.

Al día siguiente del Concierto Fin de Carrera de mi hermana, nos fuimos todos  a primera hora de la mañana a casa de mis padres. Mi madre se estaba apagando. Cuando la vi, me asusté y ya sabía que le llegó la hora. El hígado le estaba fallando, deliraba y se quedaba dormida a ratos. Aún así, se esforzó en mantenerse despierta para darme su último regalo para el Nano: el cuento de Garbancito. Nos hizo prometer a mi hermana y a mi de estar siempre juntas y de cuidar de mi padre. Llegó su hora y estaba serena.

Mi madre murió el 1 de Julio 2012. Un mes antes de nacer el Nano.

 

“No todo son lágrimas!”

En fin! Que fue duro y obviamente es muy difícil de olvidar ese momento. Pero en la vida hay que seguir mirando adelante, y tratar de sonreír al máximo posible.

Juré que nunca más pasaría por otro embarazo-parto. Pero, gentiña, …¿qué le vamos hacer, si tenemos a un enano que lleva protestando desde que empezó a hablar?

Había dicho que no ampliaríamos familia en este momento, ya que con la liada de cambio de domicilio y cole iba a ser muuuuy heavy (que, palabrita de niño Jesús, la casa aún está manga por hombro!!!).

Pues hijos… que de esta vez se le despertó el instinto bipaternal a Don Esposín, y empezamos a ir a por el segundo. (por cierto… al Don Esposín lo pillé alguna vez viendo mi calendario de fertilidad, jejeje  ).

Y…. tras tres intentos fallidos (uno con micro-aborto)… (redobles-redobles-redobles)… se dio en el blanco!!

Que sí, que sí… me vais a matar por tenerlo taaaan calladito… pero, tras el primer trimestre lleno de controles, que me estaban tratando como a una abuela y en plan “uy! esto va a ser arriesgado!!“, disgustos que me dieron alguna gente… me aguanté hasta ahora, que estamos ya de 16 semanas y con la prueba genética perfecta!! (obviously, ya sabemos qué es y ya tenemos nombre! secreto, secreto!  ).

Me prometí a mi misma que este embarazo lo disfrutaría… y vaya si lo estoy disfrutando! Deseando que pase el tiempo para tener a esa personita entre mis brazos y achucharla un montón!

Así que, a partir de ahora tocará contar como es esta experiencia de la bimaternidad por aquí… que, por cierto: el Nano está muy, muy, muy feliz!!

Besos a tod@s, y nos vemos para la semana! 

«#MiércolesMudo: De mayor quiero ser como mi Mamá»

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«He decidido retomar este blog, y también seguir con el Carnaval de Miércoles Mudo. Cuánto lo echaba de menos!»

 

Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

 

La fragilidad de la felicidad

Este pequeño texto lo escribí el primer día que mi princesita fue a planta. Con vuestro permiso, lo publico aquí. Dicen que los momentos horribles hay que olvidarlos. Pero en este caso quiero tenerlo presente, en el sentido de saber que cualquier cosa por más nimio que parezca, puede hacer derrumbar una vida, una felicidad, … . Somos frágiles, y no somos conscientes de las cosas que tenemos, nos rodea. Saber valorarlo. Ser consciente y agradecer de estar vivo y sano… . Mucho recuerdo yo el final de «La insoportable levedad del ser» de Kundera!

 

21. Mayo. 2017

Es por la mañana temprano, una mañana de domingo de Mayo. Esas mañanas que anuncian un día de verano en plena primavera. Apenas hay gente por la calle. Solo se escuchan los pájaros.

Mi mente no está para disfrutar de ese instante. Bloqueada, sin ánimo de más nada que recoger la ropa que está tendida y volver a subir al hospital cuanto antes para estar con mi princesita.

Siento en mi como un vacío sin límites. Cansada, incluso derrotada… . 

Recojo la ropita de ella, y se me parte el corazón. “Estabas aquí cuando llevabas esto puesto…!”.  Al coger la camiseta de Star Wars que le regalé al Papi, me fijo que hay algo en ella. Primero pensé que era una mancha. Pero veo que no.

-Hombre! Cuánto tiempo sin ver una!… Una “Maikäfer”! 

No evito esbozar una sonrisa mientras la trato de coger. 

-¿cómo era? Ah, sí! … “Glückskäfer”…

Para mi, fue inevitable la regresión que hice en ese instante a mi infancia, en Suiza. Mis recuerdos se tornaron muy vivos, y mis lágrimas dejaron paso a unas sonrisas tímidas.

Recordaba que allá, en Suiza y supongo que también por Alemania y Austria, si se te posaba una Mariquita, se te concedía un deseo. ¡la de cazas que hacíamos nosotros para pillar una y que se nos concedieran los deseos! Esas mañanas de Mayo, en el jardín… . 

Los “Glückskäfer”… los escarabajos de la suerte… ¿“Maikäfer”? ¿escarabajo de Mayo?… ¡Menuda coincidencia!

Por fin conseguí que la mariquita se pose en mi mano, mientras mi boca dibuja levemente una sonrisa y mi mente y alma están puestas en mi princesa… Levanta las alas… y vuela! “Concédeme este deseo, “Maichäferli”!

Mi princesita ingresó el día anterior en la uci pediátrica. Empezó con unos moquitos y en cuestión de horas… se convirtió en una neumonía severa que a punto estuvo de irse de nuestro lado…

No se me borrará en la vida la imágen del padre con ella en brazos. Desesperado, a punto de quebrarse al ver que nuestra hija ya no solo dejaba de respirar, sino que se estaba poniendo cianótica. Justo en ese mismísimo instante llegó la ambulancia que nos mandaron y en nada la metieron dentro para reanimarla. Cuestión de segundos…

No me lo quería creer lo que estaba pasando. Me quedé bloqueada y muy vacía. Se llevaban a mi niña, mi preciosa niña en una ambulancia con todas las sirenas puestas. Mi niña, mi princesa, mi vida…!

Estuvo 5 días ingresada en la Uci Pediátrica, luchando como un toro, con una fuerza tremenda. Avanzando, aferrándose a nosotros. Y mejoró. Cada día fue un día vencido. Y ahora en planta.

Con las analíticas ya seguras supimos qué fue lo que casi se nos lleva a nuestra hija: un rinovirus. Vamos, un resfriado de toda la vida. Solo que a los bebecitos tan pequeños puede ser muy, muy peligroso. A la vista está! Que de un día para otro, y sin fiebre, acabara en una neumonía grave con un pulmón dañado.

Mi princesa salió adelante. Con un apetito voraz (subió de peso), y mostrando su mal genio, salió adelante…

«…y de repente aparece un nuevo miedo»

Retomo este sitio porque yo «oh!-desastre-mío!» no me acuerdo de la contraseña de la otra cuenta. Además, lo de la «petite princesse» ya es de dominio más que público (aunque las fotos no las publicaré por aquí, … obvio!), así que es una soberana estupidez jugar al escondite…

Nació mi princesita, y ya el parto fue de riesgo (yo me estaba desangrando y los latidos de la princesita estaban cayendo en picado). Tras una cesárea de emergencia con anestesia general, salimos las dos para adelante. … hasta que con 28 días, mi princesita casi se muere en brazos del Papi… .

«Los mocos»

Empezó de golpe con unos mocos. Una mañana que nos despertamos, y la pequeñaja estaba cargadísima de mocos. Así que decidimos ir al día siguiente a la pediatra… pero no  llegamos, no.  Nos encontramos a la niña pálida, apenas respiraba, y se caía como una muñeca de trapo. El Papi llamó al 061, y fueron ellos que nos dijeron que no nos moviéramos del sitio, que mandaban una ambulancia medicalizada ya. Y justo llegó cuando la niña se estaba marchando de los brazos del Papi. Se empezó a ponerse cianótica y se estaba yendo. Los del 061 cogieron rápidamente a la niña, la metieron dentro de la ambulancia y la reanimaron. Parada cardio-respiratoria… .

Así empezó nuestro nuevo miedo. Un miedo que no habíamos conocido con el Nano, y que ni a mi peor enemigo le deseo.

«Bronquiolitis»

La princesita echó en total un mes internada en el Hospital. Había pillado un Rinovirus (vamos, un resfriado común para nosotros), que se fue a más, terminando en una bronquiolitis con Neumonía en el pulmón derecho. Y sí. Podemos besarle los pies y montarles un altar tanto a los de la ambulancia como a los de la UCI pediátrica. Nos han salvado a la niña, y el trato recibido fue en todo momento de diez.

Lo hemos pasado muy, muy mal. Ver a tu niña, de casi un mes con una máscara que solo dejaban ver los ojitos en la que le iban mandando oxígeno a presión, con los bracitos con férulas atados a la cuna, varias vías en ambas manos… . Yo salía destrozada tras verla, y el Papi, con el corazón lleno de esperanza, me animaba. «Tengo fe!», me decía.

Y tenía razón! Nuestra princesita empezó a mejorar de manera brutal, que hasta los de la UCI se sorprendían de su pronta mejoría. De hecho, días más tarde, cuando me crucé con una de las enfermeras de la UCI, me confesó de que ellos daban por hecho de que la princesita acabaría entubada. Por los pasillos de la planta pediátrica, escuchaba como los pediatras y enfermeras se referían a la peque como «la niña milagro«.

El Papi y yo sacamos fuerzas, tiramos para adelante, tratando de no derrumbarnos. Nos turnábamos, tratábamos pasar algo de tiempo con el Nano porque estaba también sufriendo esta situación. No entendía muy bien por qué cada uno de nosotros dormíamos en puntos distintos, él tenía que quedarse con el abuelo (¡bendito abuelo!), y que de pronto su hermanita no estaba con nosotros. Todo este caos pasó factura en su comportamiento en el cole (el último trimestre fue desastroso… aunque las profe ya estaban al tanto de lo que estaba ocurriendo). Pero después de pasar casi dos semanas en el hospital, le dieron el alta a la princesita… que duró poco tiempo.

Mi padre ya me había dicho que el Nano estaba tosiendo esos últimos días. Tenía dolor de garganta, tos, estornudos y alguna decimillas de fiebre. Tratamos de que el Nano no se acercara mucho a la peque… hasta que pasó lo inevitable. En una fue a ver a su hermanita y le tosió encima. Al Papi y a mí casi nos da algo. Y efectivamente: a la semana del alta volvió a ingresar con mocos, tos y fiebre. Diagnóstico: Bronquiolitis aguda, con Rinovirus (lo que tuvo del primer ingreso) y Parainfluenza 3. En fin. Que ya nos conocemos al Hospital de memoria… y el personal de Urgencias-Uci Pediátricas y Planta Pediátrica nos conocen… .

Ahora tenemos miedo. Sinceramente. Muchísimo miedo. Estamos obsesionados con todo. Con si acaba de estornudar, si respira bien, si tiene mocos… Al Nano mandarle una infinidad de veces a que se lave las manos y estar muy pendiente de él.

Obviamente, los pediatras ya nos dijeron que la peque no puede ir a la guardería durante estos dos años. Una faena, porque nos habían concedido plaza, y ahora nos estamos reorganizando para poder ir a trabajar los dos. Rezamos para que este invierno la pase bien, y ya estamos pensando en ponerle vacunas a mayores (a todo esto: aún no tiene ninguna vacuna puesta por culpa de los ingresos).

«Consejos»

Mientras mi princesita estaba ingresada, había leído un mensaje de un grupo en Facebook de mamis y papis de esta comarca. Era una madre que decía que su bebé recién nacido (15 días), tenía mocos y que quería saber de algún remedio…. .¡NUNCA, NUNCA PERDÁIS EL TIEMPO! ¡A URGENCIAS SIN DEMORA!. Ya sea buscar opiniones por las redes sociales, o como nosotros, que íbamos a la pediatra al día siguiente. A nuestra peque, ese resfriado se propagó en pocas horas de una manera vertiginosa y en todo momento sin fiebre (por eso no fuimos directamente a urgencias).

Las infecciones respiratorias en criaturas menores de 3 meses son muy graves ya que su sistema respiratorio está aún inmaduro y hay que tratarlas lo antes posible.

También es cierto que los resfriados a estas edades no los tratan médicamente desde un principio. En el Segundo ingreso, la llevé ya desde la primera tos a la pediatra del ambulatorio (por urgencia), y tenía que llevarla diariamente al ambulatorio hasta que a) le bajaran los mocos a las vías bajas o/y b) le subiera la fiebre. En ese momento actúan, mientras no pueden hacer nada. Sólo supervisar la evolución.

El tratamiento en casa es usar inhaladores (como los que usan los asmáticos) con una cámara. Dependiendo de la gravedad, lo tendrá que usar hasta bien dos años. Pero en gran parte, es reversible a partir de los 2-3 años. Dependiendo de ciertos factores, puede que el bebé sea asmático como mucho. Pero los malos tragos que se pasan con la bronquiolitis pasará a formar parte de esos momentos angustiosos que tenemos con nuestros peques. En fin! … desde aquí también quiero dar las gracias a toda esa gente que se preocupó por la princesita, de incluso pedir por ella. En momentos así, ese calor, ese cariño sincero es de agrado y reconfortante. ¡Gracias!

 

 

 

«Apuntando maneras»

Esta semana la empecé bastante mal. Haber currado como una bestia la semana pasada y luego asistir al curso durante todo el finde, me dejó catacrocker del tó!

Ya el domingo por la noche empecé a sentirme mal, y el lunes por la mañana no era capaz de levantarme: dolor de cabeza, mareos, palpitaciones y fiebre. Todo un cuadro 😦

Así que, nuevamente, el Nano se quedó en casa. Y mira qué bien me vino, porque me cuidó de fábula! 🙂

Vino mi padre y me llevó al trabajo (me sentía mejor, así que fui a currar. Soy así… y no veáis el pachús que le dio al Papi!). Y para recuperarme del todo, el martes también me quedé en casa con mi enfermero particular. Anulé las clases y descansé al máximo, lo cual me vino de perlas!

«Ansia viva por tener un ‘hermanito-bebé’ «

El martes por la mañana, el Nano me preguntó qué me pasaba. Estaba preocupado, me parece que no está acostumbrado a ver a su Mami tan hecha polvo 2 días seguidos. Le contesté de que tenía pupa y que necesitaba descansar.

«Ah! Síiii! Es el bebé que se metió en tu barriguita de noche. Se hace magia y mañana sale y va a estar aquí! Y va hablar mucho con mi abuelo. A mi abuelo le gusta los bebés. Ya verás!»

Jajajaja En serio, primero quedé alucinada con su argumento, pero me partí de risa a base de bien. Le pregunto si es que quiere un hermanito y me contesta que sí. Que quiere ser el hermano mayor y tener un «hermanito-bebé-niño», nada de niña.Lo tiene clarísimo Jajajaja

Ya el Papi me contó el lunes por la noche de que de camino al pueblito donde doy clases, el Nano le dijo también algo parecido. El Papi le había dicho que yo estaba pachucha y que había que cuidarme mucho. Y el Nano le soltó que era porque tengo a su hermanito bebé en la barriguita y que tiene muchas ganas de tener un hermanito, enseñarle cosas y jugar con él.

«Así pasó la mañana del martes: viendo «The Avengers» con sus figuritas, y su «Lolón» (Gordon) como siempre fiel a su lado!»


La verdad es que el Nano lleva bien un año largo pidiendo un hermanito. Recuerdo una vez, que el Papi y yo estábamos hablando sobre el tema, y el Papi no estaba convencido. No quería que me agobiara más, porque sería yo quien tendría que aguantar todo el peso (el Papi está prácticamente todo el día fuera de casa trabajando, y de aquella, pensábamos quedarnos aquí. Y claro, aquí no tenemos a nadie quien nos eche una mano).

El Nano estaba jugando tranquilamente, pero al escuchar que su Papi no estaba dispuesto  a ir por el segundo, se le planta delante y le echó una señora bronca en su semiidioma comprensible. Estaba muy enfadado con su padre, y estuvo un buen rato enfurruñado con él.

Que, en fin! Obviamente ahora no es el momento de ampliar la tropa! Cambio de ciudad, casa y colegio es demasiado! Además aún tengo presente la pésima experiencia que tuve en la academia y me da verdadero pánico volver a pasar por lo mismo 😦

«Rendimiento escolar con sorpresa!»

Ayer llegamos tarde al cole. El señorito se lo tomó todo con una calma tremenda que ni que fuera jamaicano. En el cole cierran las puertas del aula pasadas las 9:10, y en estos casos, hay que entrar por el interior del colegio. Nos despedimos, se fue tranquilamente a su aula y yo aproveché para rellenar los partes de las faltas de asistencia del Nano.

A ésto que se me ocurre pedir para hablar con la jefa de estudios sobre el problemón que tenemos con el Nano por lo de los colores (ya sabéis: el azul es para niños y el rosa para niñas).

Estaban la jefa de estudios (que me encanta a rabiar!) y la secretaria. Nuevamente fliparon, porque me dijeron que precisamente evitan estas etiquetas sexistas. Que de hecho hacen que los niños jueguen con todos los juguetes que tengan (los niños con las cocinitas y tabla de planchar y las niñas con coches). Y que precisamente, evitan lo del azul-rosa.

Claro, lo que más les chocó es que es el Nano que insiste una y otra vez de que fue su profe que les enseña ésto. Y por eso ellas tomaron nota y estarán más que pendientes sobre el tema porque es algo muy grave.

Me contaron que en general trabajan con un libro que precisamente es neutro en este tema, pero que para manualidades trabajan con uno, que dicen que está muy bien, solo que tiene un fallo descomunal: hay una sección donde se divide el libro en dos partes: Libro para niña (donde todo es de color rosa, princesas y cosas por el estilo), y Libro para niño (que es de color azul, con coches y bomberos). Me aseguraron que ellas eliminaron esos dos libros por ser discriminatorio. Ah! ¿A qué no sabéis como se llama la editorial? OSBORNE!! Jaaaaajajajajaja En el momento iba a hacer un chiste malo… relacionado con Bertín Osborne, que, a ver si igual es también dueño de la editorial! jojojojo Tal como lo pintaban… ayyyy por dios! xD

Luego, la jefa de estudios me contó sobre el comportamiento del Nano en clase. Me dijo que el Nano mejoró pero que muchísimo, cambió un montón, tanto que parece otro niño, y que va muy, muy bien con las materias.

Me dijo que están viendo de que el Nano sobresale de manera inusual en las actividades artísticas. Tanto, que ellas mismas se quedan muy sorprendidas con los dibujos que hace en clase, que dicen que no es propio de un niño de 3 años. «Este niño va para artista!»

Bahhhh! Yo me derretí como un helado en pleno verano sevillano! Me encantó oír ésto!

Y me emocioné, porque el Nano heredó la vena artística por parte de mi madre: en mi familia materna, durante generaciones y generaciones, hubo (y hay) pintores, escultores, fotógrafos y músicos. Algunos de ellos incluso eran importantes y a día de hoy se ve aún alguna obra suya por la ciudad. Y es curioso como hay muchos familiares míos que pintan de aluciné, como mi hermana, primos y varios tíos. (a mi, el dibujo se me da fatal, jajaja).

«Una mañana, nada más levantarse, me pidió cartulinas y témpera. Parece ser de que estaba un tanto inspirado ese día 🙂 «


Y ahora el Nano sigue con la tradición! 🙂 Que, a parte de modelar y dibujar, últimamente anda sacando fotos a todo! 🙂

«Su nuevo descubrimiento: la fotografía! Se pasa todo el rato sacando fotos.  Y está pendiente de cogerme la reflex que tengo, jajaja»


El arte, aunque en España esté infravalorada, es muy importante. Para mí, enriquece a la persona.  Y me encanta que salga de él sin decirle nada! 🙂

Pues eso, gente. Tenemos a un Warhol en miniatura por casa! 😛

Mil besotes y a ser felices! 🙂

«En busca de la Bexsero perdida»

Estos días están despuntando por aquí nuevamente casos por la Meningococo B. Que vamos, me «encanta» este gobierno autonómico que se niega rotundamente en incuír la vacuna dentro del calendario de vacunas o, como mínimo, hacer que las farmacias tengan un stock suficiente como  para poder repartirlas (y ojo! Que son caras de  coj…. narices!). Dicen que demos las gracias porque autorizaron hace poco a las farmacias la venta de la vacuna dichosa y los pediatras de la sanidad pública te la pone (antes, tenías que ir a uno de pago para que pusieran la vacuna). Mientras, a viajar a Portugal para comprarla, correr pitando leches para el pediatra y rezar para que no se rompiera la cadena de frío. ¿Gracias?

En esta comunidad autónoma, todos, pero que toooodos los años, salen casos de meningitis. Y tristemente, siempre hay como mínimo un niño que muere por culpa de esta infección. Los padres instan a los políticos que se tomen medidas, y ellos se niegan diciendo que se trata de»casos aislados» y que como hoy en día hay mayor difusión de las noticias, nos parece alarmante. Decidme si no es para cogerlos y darles una somanta de  host… ??

Nosotros encargamos las dos dosis ya en Octubre, y viendo que está otra vez despuntando por aquí, me acerco a la farmacia para preguntar.

La farmacéutica saca la libretita para comprobar y ¡olalà! ¡sacrebleu! ¡¡No estábamos apuntados!! Yo alucinaba, y le decía que es imposible, que mi marido se pasó ¡¡3 veces mínimo!! por la farmacia. Una para reservarla y otras dos para comprobar de que seguíamos apuntados! Me lo niega, y me dice que igual fue a otra farmacia. Que ahora estaban llamando a la gente que se apuntaron en ¡¡OCTUBRE!! y les insisto que fue en octubre cuando nos apuntamos! … nada… 😦

Lo volví a apuntar, pero aún así, el Papi se va a acercar hoy después del trabajo a la farmacia para cantarles las cuarenta (¡Danger, danger! el Don Kung Fu Panda está increíblemente cabreado!!!).

«Mis tíos-padrinos»

En mi familia, lo de la meningitis nos toca muy de cerca. Mi tía (hermana pequeña de mi Padre) y mi tío (el marido de ella) quedaron sordo-mudos después de pasar la meningitis. Mi tío la cogió con 6 meses de vida, y mi tía con 4 años.

Recordába mi Padre cómo empezó todo: estaba por la casa jugando con su abuelo (mi bisabuelo), cantando, riéndose, corriendo de un lado para otro. De pronto, se quedo de pie parada, estática, en medio del pasillo y no respondía a la llamada de mi bisabuelo. Solo se desplomó de espaldas.

Cuenta mi padre que para mi bisabuelo fue todo un mazazo, porque era la niña de sus ojos. No sabían qué hacer, los médicos les daban los peores augurios. Mi bisabuelo, un humilde labriego , no se quedó de brazos cruzados y vendió tierras y ganado para poderse costear a los mejores médicos que habían. Gracias a dios, mi tía se salvó, pero se quedó sordo-muda.

Tuvo una educación especial en un colegio para sordo-mudos. Y ahí conoció a mi tío.

Y son las personas más maravillosas del mundo mundial! Nunca vi a nadie con un corazón de oro tan grande como ellos! El sincero cariño que muestran, la alegría que tienen por vivir, la felicidad que transmiten constantemente!

El Nano se desvive por ellos! A pesar que nos vemos poco (viven lejos), cada vez que nos reunimos, el Nano solo quiere estar con ellos! No los deja respirar!

«Mis tíos/padrinos con el Nano  🙂 «


«La foto lo dice todo, eh? 😉 «

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Su «handicap» (que, la verdad, no lo veo así) nunca les hizo borrar su sonrisa de la cara y mucho menos, sus ganas por vivir. Son muy ingeniosos, y se enteran de todo. Para mi, son todo un ejemplo a seguir y me siento terriblemente afortunada de tenerlos en mi vida 🙂

«Si pones la vacuna, toda responsabilidad recae sobre ti!»

Hablando ayer con mi Padre sobre ellos, en parte tuvieron suerte que la meningitis no les causara un daño mayor o mismo la muerte (suena terrible, lo sé! Pero es así!). Conocí a otra gente que quedaron afectadas por la meningitis… y os aseguro que es terrible ver las secuelas que deja!

Sabiendo que se puede evitar, el gobierno cierra las puertas y dificulta la manera de conseguir la vacuna. Acabo de leérme el informe de asesoría jurídica que tiene publicado en la página del SERGAS sobre la vacuna Bexsero, y bociabierta me quedo: un documento que sirve únicamente para cubrirse las espaldas, lavándose las manos por completo por si aparecen complicaciones (¿y qué vacuna que está dentro del calendario no conlleva posibles complicaciones?), resumiendo de que las vacunas las tenemos que pagar nosotros íntegramente (100 «leuros» del ala cada una), y que si surgen complicaciones tras ponerla, es culpa nuestra.

La Pediatra nuestra me contó que ellos están absolutamente indignados con esta postura negativa del gobierno. Que donde vivimos se considera una zona de riesgo (a la vista está!), y que no se puede jugar así con la vida de nuestros hijos.

Os apuesto la cabeza que sus hijos (los de los políticos) fueron los primeros en vacunarse… y seguro que sin pagar ni un duro de sus bolsillos (conociendo el percaaal…).

Ah! Se me olvidaba…: como por aquí se está acercando las elecciones autonómicas, la Pediatra me dijo que «se dice – se cuenta-se rumorea» que el partido que está actualmente gobernando quiere utilizar lo de la vacuna como propaganda electoral. Sí señor! (léase con un  tono sumamente sarcástico).

En fin, Serafín! Más corre un galgo que un mastín! 😉

Besotes a tod@s y feliz finde! 🙂

» #MiércolesMudo : recordando»

Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

¡Feliz Miércoles!

«¿Mi parto es realmente mío?»

Hace una semana y pico, mi queridísima Liela publicó un post muy interesante sobre un tema tan peliagudo y, desgraciadamente, tan  habitual sobre cómo proceden los partos en los hospitales públicos españoles. Y estoy plenamente de acuerdo con la definición «Violencia Obstétrica». Define a la perfección este procedimiento repulsivo.

Así que, estos días estuve recordando mi parto que, por desgracia, cumple con todos los «requisitos» de esta violencia obstétrica, y me animo a compartirla con todos vosotros.

«Comienzo de la odisea»

Mi parto fue justo todo lo contrario de lo que yo me esperaba y deseaba. A las 37 semanas de gestación, una noche rompí aguas e ingresé sobre la una de la mañana en el Hospital Provincial de Pontevedra (soy de ocultar datos personales, pero creo que esta vez es necesario desvelar este dato).  Todo iba bien, contracciones, dilatación, mi hijo estaba bien posicionado para salir…. .

La matrona que me tocó era un cielo, pero la fiesta empieza ya con la epidural. La anestesista no tenía en cuenta de que tenía toda la zona lumbar dolorida por las contracciones. Cada roce era un suplicio, y desde luego, me parece que esta mujer el sentido de tratar bien a los pacientes, o ser humano en general, no lo debía de tener claro. «Vaya por Dios! Qué delicada es esta niña!«, dijo en un tono muy despectivo. A parte me amenazaba con no ponérmela. Entre lagrimas de dolor le dije que tenía la espalda muy dolorida por las contracciones. «Habérmelo dicho antes…!«. Pero ni disculpas, ni nada por el trato que me estaba dando.

«Un médico en prácticas sin pedir permiso»

El siguiente punto: el dichoso tacto vaginal, Vale que les pueda ser de ayuda… ¿pero cuatro tactos vaginales en cada revisión? Había un chico en prácticas, entiendo que para ser médico tengan que hacer prácticas antes, normal (aunque personalmente no me gustó que hubiese uno en mi parto, sobre todo que nadie me haya pedido permiso)… pero, en serio ¿cuatro, y en cada revisión? Sin contar el público que tenía en la habitación: en una de las revisiones llegué a contar hasta seis personas! Luego, hacer salir de la habitación a mi marido (el único apoyo que tenía en esos momentos), para dejar la puerta abierta? Me sentía como la catedral de Santiago: abierta de piernas ante todo cristo… .

El parto se iba prolongando, las contracciones eran cada vez más intensas, la dilatación estaba correcta… pero  mi hijo no daba avanzado: empujaba, avanzaba, pero al rato,  retrocedía.

Ya era mediodía pasada, y seguía ahí empujando, y nada. En una, entró mi matrona, con otra matrona más, una señora de unos 50 años. Justo estaba con contracciones y empujando. La señora ésta quiso comprobar como iba. Al ver que tras el puje el niño no se había movido, le dice a mi matrona «Esta niña no sabe empujar!«. Mi matrona le explica que es el niño que al rato retrocede. … y otra más sin pedir disculpas.

Y siguen pasando las horas. Sin comer, ni beber, con un calor infernal, y con contracciones seguidas. Y por más, estaba notando que el efecto de la epidural estaba desapareciendo. El dolor era increíble. Como si me estuviesen abriendo en canal, partiéndome en dos. Aún así, empujaba con todas, y la única manera que veía que era capaz de hacerlo sin rendirme era gritando.

Pues ahí viene otra… . No se si era ginecóloga o matrona o dios sabe qué. Lo que sé, es que no  era del grupo que me estaba llevando el parto. Así que entra en mi habitación otra señora de cincuenta y tantos, con su cafecito de la máquina en la mano.

«Mira,» me dice, «que te estamos escuchando gritar toda la santa mañana… y estamos comentando… ¿podrías no gritar, por favor? que te vas a quedar afónica y se te va la fuerza por la boca…«. Y yo alucinando… . Luego espera a una contracción mía para hacerme empujar a su manera, y pretendía que siguiese haciéndolo así. Sí, claro! Como la que está pariendo es ella, y el cuerpo es de ella…! En fin.

Luego, la epidural: llevaba como dos horas avisando de que estaba notando que ya no hacía efecto. «La anestesista ya está avisada» me decían  cada vez que les comentaba. En una de esas famosas revisiones «vaginales», con toda la habitación a tope de personal, hastiada de que me tomasen tanto el pelo, puse a parir a la incompetente de la anestesista, que resulta estaba también en la habitación, y casualidades de la vida era la misma que me puso el catéter con poquísimo tacto.

Eran ya las 17 y poco y mi hijo no avanzaba nada. Yo estaba medio ida, ya con contracciones muy seguidas, que no me dejaban descansar en absoluto, y sin epidural.  Y si todo ésto fuera poco, me empieza a dar una taquicardia, y me desmayo. Fue cuando decidieron llevarme al paritorio  sí o sí.

«El broche de oro»

Ahí viene el «broche de oro»: en frente mía está un ginecólogo, el chico en prácticas y la matrona. Unas cuantas enfermeras (creo que eran tres), y luego otro ginecólogo que se sube a la camilla donde estoy yo, colocando su antebrazo encima de mis costillas. Y si,… ese señor iba a realizarme la tan temida maniobra  Kristeller. Dios…!

Miro otra vez al frente, y veo al ginecólogo que coge el bisturí… Episiotomía. Dios!!

Con cada contracción, me iba empujando la barriga. «No grites chula!«- «Grito y hago lo que me sale del coño! ¡Joder, ya!» contesto. Ya estaba muy cansada de que no se me respetara, me tratasen como a una niña estúpida, y que por más tampoco dejaron pasar a mi marido al paritorio. Me sentía sola, frustrada, y cabreada. Muy cabreada.

Vuelvo mi vista hacia el ginecólogo de la episiotomía, y veo que coge la ventosa…. DIOS!!!! Todo lo que yo no quería, me estaba ocurriendo. Ya podía haber hecho un plan de parto, que, por lo que vi, se lo pasan por el forro, y hacen lo que le sale de las narices.

Por suerte, mi hijo nació bien (a pesar de todo, y del «chichón»que le dejó la ventosa), pesó 3.5 kg y midió 50 cm.

«Cruda realidad»

Recordaba un corto de Icíar Bollaín que trataba sobre este tipo de parto, pero en vez de una mujer pariendo, era un hombre (el gran Luís Tosar, paisano de mi Papi, por cierto). Me sentí muy identificada, y por lo que comprobé, debe ser el procedimiento habitual en este país. Olvidan de que somos personas, que nuestro cuerpo es nuestro, que nosotras sabemos qué y cómo nos va mejor durante el desarrollo del parto.

El parto debería ser una experiencia única, y, dentro de lo que cabe, gratificante. No un proceso donde supuestos «profesionales» te tratan como a una inútil, donde en ningún momento te explican qué te van a hacer y si, sobre todo, estás de acuerdo con esas decisiones «profesionales». Nuestra palabra no vale nada, y nos estropean ese momento íntimo y sagrado. Nos violan.

Os dejo el corto de Icíar Bollaín… y si hay algún «profesional» leyendo y viendo este vídeo, que medite…

 

P.D.: para las futuras Mamis de la Comarca: está el Hospital do Salnés, que está incuído en la red IHAN, donde apoyan el Parto Respetado! 😉

… y se guardó la cuna!

Llevábamos ya varios días diciendo que había que quitarle la cuna porque ya veíamos que le quedaba pequeña (todo le está quedando pequeño…).

Así que aprovechando este puente, pillando al Papi por casa, hicimos el cambio.

El Nano estaba todo entusiasmado con el movimiento que había, y al ver que le colocamos una cama (que no camita) toda para él, montó una fiesta.

A mi se me partía el alma mientras desmontaba la cuna y guardaba las sabanas y mantitas que nos había regalado mi madre con tanto cariño. No pude evitar emocionarme y recordar todas esas noches y siestas que dormía ahí encogidito, cuando aún le sobraba un montón de espacio. Cuando se empezó a poner de pie, cuando saltaba el solito de la cuna y nos aparecía por el salón. El día en que se emperró en meter a los dos perros (valga la redundancia 😉 ) dentro de su cuna… .

El Nano se había pasado a su cuna con 6 meses, y a su vez lo pasamos a su habitación. Parecía que le encantaba, no protestaba y dormía tranquilo en su cunita, a pesar que la vecina adolescente berreaba literalmente temas de Bieber & cía todas las noches. Nos mudamos a este piso hace ya 2 años y 5 meses, y pensábamos que no se iría a adaptar al cambio.

… y ¡todo lo contrario! Se sentía a gusto en su nueva habitación pintada de amarillo y super luminoso. Todo iba bien, hasta que los vecinos de al lado tuvieron un bebé, que a día de hoy (y ya pasaron 2 años), rara es la noche que no llora. Era tremendo la escandalera que se montaba todas las noches! Yo ya me sabía los horarios de los «despertares» de la niña, así que me iba a la habitación del Nano a cogerlo, porque sino  ya teníamos el concierto Death Metal asegurado! No descansaba absolutamente nadie! (hooorrrooooor!!!)

Así que el Papi y yo decidimos que durmiese con nosotros, acoplando su cunita a nuestra cama. Y así fue, hasta ahora! Mientras, su habitación se convirtió primero en la habitación de juegos (que, entre que el Nano se le dió por trasladar todos sus juguetes al salón, y como los vecinos-papis se «quejaron» del ruído que hacía mi Nene al jugar ahí… la convertí ahora en «Habitación de Música» 😛  ¿no voy a pagar un alquiler íntegro sin poder utilizar una habitación, no? 😉 ).

Y la experiencia del colecho nos encanta, tanto al Papi como a mí, y al Nano ya por descontado! Nos da igual esos rollos de «intimidad», «vida de pareja» etc. De verdad, llevamos ya 2 años  y pico así, y no nos importa eso. Todo lo contrario! 😉

Compartir tu cama con tu hijo es precioso, y sabemos que no va a ser para siempre.

Nos dicen que es un error que duerma con nosotros, que eso lo hará más inseguro y estará muy pegado a nosotros… . Puedo decir que, en absoluto! Es un nene muy independiente. Muy cariñoso, eso sí, que le gusta abrazar y dar besos a gente que quiere, y se preocupa por los demás también. Pero…. le gusta ir muy mucho a su bola. Notamos que tiene una seguridad en si mismo tremenda, no se amilana, ni llora por «Papá y Mamá» ante cualquier situación. Sale del paso con una determinación y fuerza increíble.

Ahora ya no está su cunita ahí, atada a nuestra cama! Ahora está una cama pegada a la nuestra, convirtiéndola en una cama familiar enorme…  y seguimos con el colecho! …. y esperemos que por mucho más!!  🙂 🙂 🙂

«… y despertarnos con un ‘Buenos díiiiaaas!’ y un beso… 🙂 » (Foto: @mamapianista)