Entre Beethoven y la Teta

Los músicos necesitamos nuestras horas de estudio diarios para estar en forma. Es como un deportista, que necesita ese entrenamiento constante para poder rendir en las mejores condiciones. Lo ideal son 3 horas (mínimas) de estudio diario… pero cuando se es mami y no tienes absolutamente a nadie cerca para que te pueda echar una mano, eso se convierte en una odisea.

Dejé de tocar cuando nació el Nano y lo retomé hace como un año (obviamente, no me puedo tirar 3 horas seguidas, ni estudiar todos los días. Pero algo es algo 🙂 )

Pensé que iba a ser fácil, lo que no me imaginaba es que tuviese a un duro competidor de un metro escaso en casa.

Aprovecho los instantes en que mi hijo está jugando tranquilo o viendo algún dibujo favorito. Es escuchar la primera nota, y ya viene corriendo hacia mi y pide tocar también. Tiene un Toy Piano que le compré y que suele tocar (le chifla la música un montón). Me pidió también un violín infantil (que será su regalo de Papá Noel)… pero en estos casos, quiere solo el «Piano de Mamá» (como le llama él). Así que mi planning se va al traste y le tengo que dejar a él con su inspiración atonal. … suspiro…

Hace unos meses me tocó trabajar de Pianista Acompañante, así que tuve que buscar una solución como fuese. Era más que necesario que estudiara todos (pero que tooooodos) los días y que fuese más de una hora seguidas.

Aprovechaba el momento en que enlazaban varios de sus dibujos favoritos para poder trabajar. Y por supuesto que no funcionó: ahí aparecía como una flecha, me empujaba y decía «yo, yo» o «toca Ratoncito Campeón (la de Susanita tiene un ratón)» Como el Nano sigue con la teta, pues intenté eso: darle el pecho mientras estudiaba.

La verdad, es que era un tanto incómodo (y la postura bastante forzada… ¡dolor de espaaaldaaaa!), pero me servía para las primeras lecturas y repasos. Además, el Nano se relajaba y ¡por fin! me dejaba seguir estudiando tranquilamente (…ya sé…. suena egoista… 😦 )

«Una instantánea de como son mis horas de estudio»

Hasta hace poco seguía con la misma táctica si quería estudiar regularmente. Repaso una Sonata de Beethoven, aparecía como siempre, le daba teta mientras daba la primera vuelta, se relajaba… y listo! Lo curioso es que desde que empezó el cole y no lo tengo por las mañanas en casa revoloteando alrededor del piano… se le echa enormemente de menos!

Así que, lo que hago estos días  por las mañanas es hincharme a estudiar y repasar para luego, por la tarde, poder disfrutar al máximo de este ricitos de oro que se está convirtiendo en un nene mayor a pasos agigantados!

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